(receta para tres o cuatro panes, según el tamaño de los moldes)
- unos 600 o 700 gramos de harina común
- una taza muy generosa de harina de maíz o “polenta”
- un pancito de levadura fresca o una cucharada sopera de la seca
- un chorro generoso de aceite
- dos cucharadas soperas de azúcar o una de miel
- una cucharadita de sal fina
- dos huevos (reservando un poquito para pintar los panes)
- leche o agua, cantidad necesaria para unir
Se colocan juntos en un bol todos los ingredientes secos y se mezclan bien entre sí. En el centro se hace un huequito donde se pondrán los huevos, el aceite, la miel y la levadura fermentada previamente.
Se va mojando todo con el agua y la leche, hasta lograr una masa un poco más pesada que una torta, pero no tanto como la de un pan que se pueda amasar. Es decir, tiene que quedar como un pegote pesado que cueste levantar con una cuchara.
Se coloca la masa en moldes para pan y se pintan con un poquito de huevo. Si hay semillitas en casa, se pueden espolvorear con ellas o bien, con un poco de azúcar, ya que es un pan ligeramente dulzón.
Se dejan levar hasta que asomen por el borde del molde y luego se cocinan en horno bien caliente.
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