Ingredientes:
. Flores de: diente de león, o lilas, trébol blanco, sauco, violetas, acacia blanca, retama o rosas.
. Azúcar: 1 kilo por cada litro de flores.
. Limón: medio por litro.
. Agua.
Elegir una especie de flores, (no mezcladas porque se mezclan los sabores). En un día seco, después de varios días sin lluvia, cosechar con el “litrómetro” (ver vino del estío) flores sanas bien abiertas, y ponerlas en una olla (que no sea de aluminio). Agregar un litro de agua caliente por litro de flores y dejar tapado hasta el día siguiente.
Al otro día filtrar con un lienzo y agregar al líquido 1 kilo de azúcar y medio limón en rodajas por litro. Poner a fuego MUY bajo para que vaya evaporándose el agua (puede ser sobre el calefactor), revolviendo cada tanto con cuchara de madera, hasta que quede como una miel. Si las flores son suaves se puede sacar pronto el limón para que no tape el aroma (pero si no ponemos el limón se puede cristalizar el azúcar!). Cuidar que no hierva ni se recaliente porque se pierde el aroma. No es necesario que se cocine, sólo que se evapore.
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