Principios de la Red

viernes, 15 de mayo de 2009

Historia de nuestra red - PRIMERA PARTE

Cuenta Adriana Marcus en el capítulo nueve del libro "GERMINACION DEL CAMINO"

SORTEANDO OBSTÁCULOS: la red de plantas saludables

A partir de la iniciativa de autoridades de Salud Pública, a fines de 1997, y que se efectivizó a fines de 1998 a través de la invitación a coordinar talleres en Chos Malal, se multiplicaron dentro del sistema de salud las demandas de actividades en muchos Hospi-tales de la provincia, y luego en espacios comunitarios. Cuando a fines de 2002 presenté el trabajo práctico correspondiente al Curso sobre la Metodología de Sistematización de la Práctica, reparé en que se esbozaba ya una red provincial. En mi rol de “coordinadora de los talleres”, traía y llevaba noticias de un paraje a otro, de un hospital a otro, de un grupo a otro, sobre qué se estaba haciendo en otros lugares, cómo resolvía la gente el tema del mal olor de los ungüentos con grasa agregando hojas de menta, o agregaba a la jarilla tabaco de hormigón para los dolores reumáticos, o se organizaban los médicos en la guardia para realizar preparados con las cocineras, o cómo conseguían insumos comprados por el hospital y plantas llevadas por las enfermeras. Yo hacía de nexo, trasladaba el anecdotario de un lado al otro, y me quedaba con las ganas de que la señora de Las Lajitas conociera a la abuela de Tricao, que el poblador de Ruca Choroi se encontrara con la maestra de Guañacos.

A raíz de que en esa época se complicó el uso de tiempo institucional para dar talleres, elaboré el “Proyecto de revalorización del uso de plantas para la salud” (anexo 8). Luego de 18 meses me fue devuelto sin comentarios, desde la Subsecretaría de Salud. Fue entonces que se me ocurrió convocar, en agosto de 2003, a quienes habían organizado talleres en distintos lugares de la provincia, y propuse conformar una red por fuera del sistema de salud (*).

Acudieron 16 personas, y nos comprometimos a darle forma y vida a la Red, acompañando este nacimiento formal con la creación de un boletín, que diera cuenta de las actividades de cada lugar, que permitiera que nos comunicáramos, que recogiera la experiencia de cada grupo para regalárselo a los demás, que aportara también elementos nuevos a todos y todas.